Lo que callan los misnitros

La exhibición de bravuconería inoportuna de Martín Vizcarra, al amenazar con un referéndum sobre la reforma de inmunidad a la cuadrilla de populistas que ocupa el Congreso, le terminó reventando en la cara, ya que estos aprobaron de forma imprudente una modificación (in)constitucional que permitiría procesar al presidente por cargos administrativos.

Al margen de lo patética que resulta la política peruana, estos hechos restan atención a lo que es verdaderamente importante: (i) controlar la pandemia, (ii) evitar un segundo rebrote y (iii) reactivar la moribunda economía peruana. Sin embargo, como Martín Vizcarra es lechero, esta tragicomedia le sirve para tapar la pésima labor de sus ministros respecto a ambos puntos.

Lo cierto es que hoy, a la mitad de 2020, la incapacidad de los ministros explica por qué la ejecución presupuestal está por los suelos, lo que nos estaría condenando a un desastre social, sanitario y económico en lo que resta del año. A los datos me remito.

Por ejemplo, al día de ayer, del presupuesto del Minsa para comprar medicamentos y vacunas, el cual asciende a S/660 millones, se ha gastado solo el 23%. De igual forma, Vivienda solo ha ejecutado el 20% de los S/1,326 millones destinados para obras de saneamiento. Por último, de los S/241 millones que presupuestó el Minedu para garantizar las clases virtuales, ¡no se ha gastado un mango!

Sorprende ver cómo la prensa da tan poca importancia a la gestión de los actuales ministros, quienes deberían estar explicándole al país por qué no gastan los recursos que todos los ciudadanos pagamos mes a mes, ya sea de nuestros ingresos o de lo que consumimos.

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