Más trabajo, menos deudas

Se avizoran serios problemas en el sistema financiero, ya que se prevé un aumento en el impago de deudas de muchos ciudadanos, debido a que en agosto culminó el plazo del congelamiento de deudas establecido por la SBS. Ante ello, Moody’s bajó la perspectiva de la banca peruana a “negativa”, cosa que debería preocuparnos a todos.

Este problema es consecuencia directa de la cuarentena estricta en la que nos metió el Ejecutivo, que implicó sacrificar la economía para terminar siendo uno de los peores países del mundo en cuanto a cantidad de contagios y muertes por millón de habitantes. El daño está hecho y se espera una destrucción de 1.5 millones de empleos.

Ante esto, el Gobierno está pensando “apoyar a las personas que tengan problemas con sus créditos”. En otras palabras, Vizcarra estaría pensando en (i) socializar las obligaciones de algunos deudores entre todos los ciudadanos y/o (ii) profundizar el forado fiscal que tenemos, dejando sin margen de maniobra al siguiente gobierno.

Sin embargo, existe una alternativa que nuestro presidente ignora, o sencillamente no quiere ver: generar más trabajo. Tomando en cuenta que el BCRP espera un rebote del empleo hacia inicios del siguiente año, el Ejecutivo podría acentuar esta tendencia simplificando la contratación en el país, mediante una necesaria y urgente flexibilización laboral.

Se podría aplicar un régimen similar al de promoción agraria, que fue clave para el boom exportador y que permitió que el empleo formal en dicho sector pase de 467 mil a 733 mil puestos de trabajo en diez años (Enaho). Así, se podría crear empleo rápido, cuidar el fisco y reducir el riesgo de morosidad.

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