Para salir del fango

Es imposible determinar con detalle cuál será el desenlace de la actual crisis económica, pero lo cierto es que será la peor del último siglo, ya que nuestra economía se contraerá en 15% este año y tendremos que esperar hasta el primer semestre de 2022 para recuperar un nivel de actividad similar al de 2019.

Para paliar la crisis, se recomienda un choque fiscal, lo cual supone dos grandes retos. Por un lado, el Poder Ejecutivo destaca por el ínfimo nivel de ejecución de gasto e inversión, lo cual no solo se limita a este año, sino a desde que Vizcarra asumió el poder. Por otro lado, estamos a poco menos de un año de las elecciones generales, lo cual reduce el margen de maniobra del actual gabinete para la reactivación.

Como es poco probable que el presupuesto se ejecute con celeridad, el actual gabinete debe apostar por sentar las bases para recibir un choque de inversión privada en el mediano plazo. Esta es una tarea difícil e imprescindible para enfrentar la lenta recuperación económica, sobre todo si pretendemos aprovechar los US$63,123 millones en cartera de proyectos extractivos y de infraestructura.

Para ello, es fundamental que el Perú recupere la competitividad perdida en los últimos años, para lo cual se deben trabajar en los puntos más débiles (WEF): reducir la carga regulatoria (puesto 128), flexibilizar las prácticas para contratar y despedir (134), promover la capacitación laboral dentro de las empresas (129) y mejorar el acceso a Internet (103); esto de un total de 141 países (WEF).

Si no apostamos por la inversión privada, el choque fiscal será insuficiente y la cantidad de pobres se disparará.

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